sábado, 28 de noviembre de 2015

CALPURNIA Y LOS CHICOS DE LA PELÍCULA “THE KINGS OF THE SUMMER”

Era otro día caluroso de verano, y ya había salido el sol. Estaba sola debajo de la sombra del porche de la casa porque el abuelo había salido temprano para buscar nuevos ejemplares de insectos para su colección, antes de que yo me levantara, así que ahora no tenía nada que hacer. Ante el aburrimiento, finalmente me decidí por coger mi cuaderno de investigación y dirigirme al bosque para dar una vuelta y apuntar nuevas observaciones.

Empecé por apuntar el tiempo que hacía hoy, seguí con un nido de conejos que había al lado de un árbol, y observé un pájaro que nunca había visto, era de muchos colores, pero lo estaba dibujando cuando salió volando. Lo intenté seguir por dentro del bosque hasta que llegamos a un claro y subió demasiado alto y lo perdí de vista. Observé el lugar donde me encontraba. Era un claro muy bonito, había un árbol justo en el medio de este, que parecía muy viejo y gigantesco. Cuando iba a describir el lugar en el cuaderno oí el sonido de los arbustos que se movían. Me asusté mucho. Creía que sería un animal muy grande y  peligroso así que me escondí detrás del viejo árbol y esperé.

— ¡Vamos chicos! ¡Ya hemos llegado! —Escuché gritar a un chico.
—Joe, no puedo más, esto pesa demasiado. — Escuché a otro.
—Eres un quejica, Patrick. — Se rió un tercero.

Llegaron a donde yo estaba y descargaros todo lo que llevaban dentro de unas carretillas.

—Venga, a trabajar. Esto tiene que quedar perfecto. —Dijo el primero.

Todo tipo de pensamientos pasaron por mi mente, ¿Están enterrando un cuerpo? ¿Me harán algo si me ven? ¿Soy lo bastante rápida para salir corriendo sin que me cojan? El miedo me impidió moverme, así que me quedé escondida aguantando la respiración y esperando a que se fueran.

—¿Quién eres? —me dijo uno de ellos. ¡Me habían encontrado! No me salía la voz, tenía mucho miedo.
—¿Con quién estas Biaggio? ¿Otra vez hablando solo? Eres muy raro, chico. —Le dijo su amigo que aún no se había percatado de que yo estaba ahí.
—No te vamos a hacer nada, vamos sal de aquí. —Me dijo el chico al  que antes llamaron Biaggio.

No tenían pinta de asesinos, así que decidí salir de mi escondite.

—¿Quién es ella? —Pregunto un chico.
—Me llamo Calpurnia. –Les dije tímidamente.
—Yo me llamo Biaggio. —Dijo el que me había encontrado. —El de la pierna rota es Patrick y el otro se llama Joe. —Me los presentó.
—¿Qué estáis haciendo? —Me atreví a preguntar.
—¿Se lo contamos? —Le dijo Patrick a Joe.
—¿Y si se lo dice a alguien y vienen a por nosotros? —Le contestó Joe.
—Ahora que nos has visto, debes prometernos que no se lo vas a contar a nadie, es muy importante para nosotros. —Dijo Patick, dirigiéndose a mí.
—Lo prometo. —Le contesté.
—Estamos aquí para construir una cabaña, este será nuestro lugar. No queremos volver a casa. Queremos ser libres. Hacer lo que queramos, sin que nuestros padres nos castiguen o nos dejen en ridículo. Así que un día encontramos este maravilloso lugar. Por favor no le digas a nadie que nos has visto. —Me explicó Joe. —¿Y tú que estás haciendo por aquí?
—Vivo al final del bosque en una casa junto al río. Estaba buscando nuevos animales para apuntar en mi cuaderno de investigación, cuando vi un pájaro muy interesante, así que lo seguí y llegué aquí. —Les conté.
—¿Quieres que te acompañemos hasta casa? Este bosque puede ser peligroso si es la primera vez que vienes.—Me ofreció Patrick amablemente.
—Tranquilos chicos, me conozco este sitio. Suelo venir por estos alrededores con mi abuelo para buscar nuevos ejemplares de insectos para nuestra colección. —Les dije.
—De acuerdo. De cualquier modo, ten cuidado. —Dijo Biaggio mientras descargaba la madera y las herramientas de las carretillas.
—Adiós. —Les dije a todos.
—Adiós Calpurnia. —Me contestaron a la vez.

Y luego me fui de ese bonito lugar. Vivir en el bosque parecía divertido al principio, como ir de acampada, pero construir una casa seguro que les sería muy difícil. Aunque se les veía con muchas ganas. Seguro que lo conseguían.


Llegué a casa con facilidad, me conocía el lugar de sobras. Entré en la casa en el momento justo en que Viola tocó la campana para comer. Me lavé las manos, me peiné un poco, y me senté en la mesa como si nada hubiera sucedido. No los iba a delatar. 

 "The kings of summer" trailer: 

ASÍ FUE COMO SALVAMOS EL RANCHO

En 1899 ya habíamos aprendido a dominar la oscuridad, pero no el calor de Texas. Nos levantábamos de noche, horas antes del amanecer, cuando apenas había una mancha añil en el cielo oriental y el resto del horizonte seguía negro como el carbón. Como todos los veranos, las tierras se volvían de un amarillo seco, y la vida en los campos desaparecía casi por completo. Los animales más viejos del rancho luchaban para sobrevivir un verano más. Pero las bajas nos preocupaban a todos, pues en los últimos años el número de animales había disminuido preocupantemente, y con ello las ganancias.  Si seguíamos así al final hubiéramos tenido que vender el racho, pero nuestra suerte cambió de un momento para otro.

Ese día la familia nos habíamos levantado temprano como normalmente. Las mujeres de la casa preparaban el desayuno para los niños mientras los hombres que trabajábamos al campo empezábamos a desfilar hacía las cuadras de los caballos para volver a encerrar a los animales, ya que como durante el día no pueden pastar a causa del calor insoportable los dejábamos sueltos durante las noches por los alrededores de la casa, pero esa mañana no había ninguno.

Subimos a los caballos y salimos galopando en todas direcciones para buscarlos.  Un grupo nos dirigimos al río, era un buen sitio donde podrían ir para soportar el calor, y acertamos. Estaban todos ahí, no faltaba ni uno. Los ganados estaban pastando de la hierba verde que crecía al lado del río, las ovejas estaban con sus patas en el agua, y los perros, más listos, habían cavado agujeros en la arena de la orilla para encontrar un lugar más fresco donde tumbarse.

Con los caballos empezamos a dirigirlos de vuelta, pero cuando iba a sacar una oveja de dentro del río que se había quedado atrapada en unas ramas de árbol secas, me caí a causa de uno de los agujeros de los perros y vi algo que me sorprendió, algo maravilloso. No me lo podía creer. Había pequeñas pepitas de oro, eran casi invisibles para el ojo humano. Pero estaban ahí, algunas pegadas a mi pantalón negro, el cual las hizo más visibles. Sin pensármelo dos veces grité a los demás para que vinieran, y juntos empezamos a cavar más hondo.

Habíamos encontrado una pequeña sedimentación de oro. Todos los chicos estaban tan maravillados como yo, ahora podríamos pagar al banco los impuestos que debíamos y como mínimo teníamos para una ampliación del rancho. La suerte se volvió de nuestra parte. 


YO, JACQUELINE KELLY

Mi nombre es Jacqueline Kelly, tengo 51 años y nací en Nueva Zelanda el 1964, pero me mudé al oeste de Canadá, a la isla de Vancouver, con mis padres. Desde muy pequeña ya mostraba un gran interés por la ciencia, incluso llegué a ganar un premio escolar con tan solo doce años.

Tiempo después me mudé con mi familia a la ciudad de El Paso (Texas). Se hizo muy duro pasar del clima lluvioso de Canadá a la aridez del sur de América del Norte, pero fue allí donde me licencié en Biología en la Universidad de El Paso, para luego estudiar Medicina en la Universidad de Galveston, y después ejercer de esta durante unos años. Luego volví a la Universidad de Texas para estudiar Derecho y ejercí de abogada varios años, hasta que descubrí que lo que realmente me hacía feliz era escribir. Desde entonces en 2001 fue cuando saqué mi primer relato corto en una publicación regional, la Mississipi Review, este fue un gran paso para mí, pero la obra que me dio un reconocimiento internacional fue La Evolución de Calpurnia Tate, publicada el 12 de Mayo de 2009 y que fue premiada con la prestigiosa Newbery Medal. Unos años después escribí la continuación de El viento de los sauces, la cual publiqué el 30 de Octubre de 2012. Recientemente, escribí la continuación de La evolución de Calpurnia Tate, El curioso mundo de Calpurnia Tate, publicada el 7 de Julio de 2015.

Recomiendo mi novela de La evolución de Calpurnia Tate a lectores de todas las edades, muy curiosos, apasionados y con ganas de aprender de este libro juvenil que refleja el mundo a finales del siglo XIX y las reflexiones de una niña de 12 años. Y para los que ya se lo leyeron y siguen con ganas de más, El curioso mundo de Calpurnia Tate retoma la historia donde la dejamos en el anterior, y con muchas nuevas aventuras.